Y el estado de inquietud…

Inqi

Adriana dejó – como todos los dias – su despacho en Avda Comte de Sallent a las 18:30. Eran ya dos años que se sacó la licencia para ejercer la abogacía y le encantaba su trabajo, era su sueño desde cuando tenía 14 años. Adriana tenía que llegar en carrer Nureduna y a pie tardaba más o menos 15 minutos, allí vivia Xavi, que en lugar de ella, compartía piso con dos chicos argentinos.

Xavi trabajaba como informático en el Polígono Son Castelló, generalmente acababa a las 17:30 y cogía el metro de las 17:45 a las 18:00 estaba en su casa. Y también ese día llegó a casa en su horario habitual. Cogió el ascensor, entró en su piso y cogió su bici, necesitaba estar solo. Pensaba que estar sin Adriana hacía todo más facil pero no era así, estaba viviendo constantemente en un estado de inquietud.

Adriana lo vio salir pero no dijo nada, se quedó parada y lo vio alejarse de ella. Una vez más. Xavi se fue hacia el mar. El mar le recorbada a Adriana, le recordaba los paseos con ella y sobre todo el primer beso. Adriana volvió a su casa y no paraba de llorar, se puso en la ducha y se sentó mientras el agua caliente seguía saliendo por la manguera. Al salir de la ducha, cogió boli y papel y empezó a escribir…

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